17.1.13

Las palabras y las cosas

Esta mañana me ha venido a la memoria aquel olvidado y memorable libro de Foucault, Las palabras y las cosas, que empezaba con una cita de Borges.
Estábamos en clase de 2º de ESO leyendo un fragmento de la novela La clase (valga la redundancia), de François Begaudeau, en la que se basó la película homónima.  En la primera líneas se leía: "Me estaban calibrando en silencio".  Como noté que los alumnos no captaban bien el significado, me puse a indagar sobre el sustantivo "calibre" y comprobé que tampoco lo tenían muy claro.  Así que lo expliqué y amplié al sentido metafórico que tenía en el texto.  Cuando terminamos de leer, se pusieron a hacer los ejercicios y entonces caí que justo al otro lado del pasillo está el laboratorio de Física y Química. Así que me fui, hablé con el compañero Pepe y le pedí prestado un calibrador.  Lo traje a la clase, interrumpí el trabajo y dije un poco teatralmente sacándomelo de la manga: "Y esto es un calibrador".  No sé, quizá peque de ingenuo, pero me gusta pensar que nunca olvidarán esta palabra y su familia léxica.
Muchas veces en clase hablamos y hablamos de palabras, palabras y más palabras, (parole, parole, parole, que decía la canción) y olvidamos que no son más que signos, señales, rastros, huellas que dejan las cosas en eso que llamamos lenguaje.  Los profesores acabamos siendo bustos (o cuerpos) parlantes, dictantes, distantes, coaccionantes... y el alumnado cree que está algo así como viendo un telediario que no entiende y del que además lo van a examinar.
No vendría mal que incrementáramos (en la medida de nuestras posibilidades) las dosis de realidad en los centros educativos para que dejaran de ser un surtidor de abstracciones y prepararan más para salir a la calle o al menguante mundo del trabajo.

1 comentario:

Lu dijo...

Me he imaginado la situación, la extrañeza de los alumnos al verte salir del aula y entrar con el objeto y la comprobación del sentido de la metáfora. Momentos así deberían tener un concepto que los resumiera, que los explicara. Quizá si tuvieran nombre serían más frecuentes.