30.5.12

Una buena noticia

En medio del ajetreo de los estrenos teatrales y otros eventos profesionales se cuela esta buena noticia. Acabo de ver en la web de Coca-Cola que el proyecto de mis alumnos de 2º de ESO ha quedado tercero a nivel nacional. Es un orgullo y una satisfacción, que diría aquel, para ellos, para mí, como coordinador, para el centro y para la enseñanza pública, que tan en boca de tantos está por estos días.
Tomen nota, rellenadores de aulas y recortadores de presupuestos.
He aquí el fallo del jurado.
https://www.cocacola.es/img/cjt/video/Fallo_Jurado5_edicion_VideoRelato.pdf
Y el enlace de cuando lo presenté en el blog:
http://montecoronado.blogspot.com.es/2012/05/mis-alumnos-de-2-de-eso-han-hecho-este.html

29.5.12

Micro...

Primero fueron los ínfimos relatos juveniles, luego llegaron los epigramas, más tarde los haikus, los apotegmas, los microrrelatos, los cortos... Y ahora me veo escribiendo microteatro.  Se ve que lo mío no es la epopeya, Guerra y Paz, ni la Biblia en pasta.
El día 7 de junio me estreno como microdramaturgo con dos piezas, Desalmada y La cama, que interpretarán Susana Fernández, Monti Cruz, Mariché López y Marina Hernández de "Petit teatro".  El espectáculo titulado "Microteatro por necesidad" se representará en distintos lugares del teatro Cánovas de Málaga en los momentos previos a la representación teatral grande del ciclo de Humor (ES-puto cabaret y otras).  Es decir, que los podríamos llamar "premeses" o "antemeses", en oposición a los entremeses que se insertaban entre los actos de las obras de Lope de Vega o Tirso de Molina.
No les cuento nada sobre las obras, porque podría durar más la explicación que la obra propiamente.  Diré solo que durante unos quince minutos o menos y que tratan dos temas distintos, uno casi metafísico o religioso y el otro entre filosófico y metateatral.
El aforo es reducidísimo.  No sé si llegan a diez o doce personas las que entran en la microplatea. Así que no pierdan el tiempo y empiecen a partir de mañana a reservar microentradas.
Y ahí va el cartel anunciador.



27.5.12

Hacia los orígenes de la poesía

No me canso de decirlo en las clases: poesía y música son casi las dos caras de la misma moneda, o la misma cara, si me apuran.   ¿No se comunican los animales con aullidos, cantos y gorgoritos? De la misma forma quizá la primera conversación humana, el primer sonido articulado por una garganta erecta, habilis o sapiens fue algo así como una melodía inarmónica, como un gruñido repetido, rimado, ritmado.
Y saltando unos millones de años sabemos que la poesía y la música han ido siempre de la mano. ¿Acaso no se llama lírica al género literario del que estamos hablando por mor de un instrumento musical que tañía Apolo?  Así fue y así siguió siendo.  Las rapsodias homéricas lo corroboran, los Carmina de Horacio lo ratifican y las jarchas, cantares de gesta, coplas, romances, soleares, Machados, cantautores, Ángel González y los raperos sellan esa alianza ancestral.
No es que la poesía no se pueda leer en voz baja o alta.  No es que el malogrado Valladares estuviera sobrando.  Tampoco niego la existencia de epitafios silentes, ni de recitados infantiles en fiestas de fin de curso.  Lo que digo es que la poesía está más en su salsa con la música que con el silencio del público o del lector.
Hace ahora poco más de un año publiqué un libro de poemas, A estas alturas, y para su presentación se me ocurrió aderezar mi lectura más o menos profesoral e imperfecta con un hilo musical que magníficamente interpretaron viejos amigos y familiares de manera, valga la redundancia, altruista.  El experimento no era exactamente nuevo, pero sí inusual en depende qué círculos, valgan las comillas, "poéticos".  Al parecer gustó al respetable y lo repetimos en otro lugar y lo aplicamos a la presentación de otro libro de poemas, El juglar en el asfalto (de Daniel Lázaro) con igual complacencia del respetable.
Anoche volví a toparme con la fórmula música + poesía en un magnífico espectáculo del teatro Cánovas de Málaga. "Mansilla y los espías" mantuvieron al escaso pero entusiasta público en constante estado de sorpresa, alegría, tristeza y reflexión durante una hora chispa más o menos.  El sarcasmo, la sutileza, el dadaísmo narrativo y la fuerza de la voz del poeta (y sin embargo artista de las tablas) Fernando Mansilla (un rapero con sombrero) cuadró a la perfección con la excelente música de los espías Javi Mora y Luis Navarro.  Inolvidable.
Y lo más serendípico fue que en un momento del espectáculo uno de los músicos sacó unas maracas y entonces recordé las que saqué yo en el recital de A estas alturas mientras Eduardo Retamero interpretaba "Volare" (uo, uo, uo).
Así que fue una especie de identificación o reconocimiento ante un proyecto que se nos ha adelantado en un par de años o más.  Envidia y respeto de una tacada. Sano respeto y vil envidia.
Ahí les dejo un enlace y un vídeo del disco Literatura de baile, el cual compré religiosamente a la salida.

http://www.mansillanavarroymora.com/




25.5.12

De los límites

¿Existen los límites (y no hablo de un concepto matemático que nunca entendí) o todo es cuantitativo y gradual?
Perdonen, pero me he levantado un poco abstracto. Bajaré a la plaza.
Creemos, por ejemplo, que la muerte es una cosa y la vida, otra. Pero es conocido que existen estados de semi-muerte (zombies aparte) cardíaca, muertes reversibles, recuperaciones, gente que ve luces en un túnel y luego regresa a escribir libros de autoayuda... De acuerdo con que Napoleón está muerto y Obama no.  Cuestión de tiempo, de todas formas.
Entre lo frío y lo caliente existe una continuidad, no un abismo (calentito, tibio, fresquito, fresco...). No digamos entre lo feo y lo bonito, lo caro y lo barato, etc.
Pongamos el caso de las fronteras. Existe un dentro y un fuera. París es Francia y Teruel es España (porque existe). Pero en esos montes perdidos del Pirineo, seguro que hay muchos valles, vaguadas, barrancos y riachuelos que no se sabe si son galos o hispanos. Ahí están para demostrarlo los abordajes y mensajes megafónicos que están teniendo lugar en las aguas que rodean Gibraltar (es peñón). ¿Dónde empieza la Gran Bretaña y donde termina el reino de España? A fin de cuentas, sus respectivos monarcas son medio primos, aunque esporádicamente dejen de acudir a cenas conmemorativas.
Otro caso mitológico de falsas fronteras. Hércules dio un mazazo (literalmente) y separó Europa de África. Luego colgó el cartel de Non plus ultra, indicando que más allá no había otra cosa que monstruos traganaves y que estaba vedado el paso.  Los fenicios, probables fomentadores de la leyenda, aprovecharon para pasar ellos solitos y plantarse a traficar en Cádiz, en Lisboa y, según parece, en la mismísima Albión, luego llamada Gran Bretaña.  Eso si no es que dieron la vuelta a África bajo las órdenes del faraón Necao II.
En resumen, que las fronteras, si existen, están para cruzarlas. Díganlos los espaldas mojadas, los tripulantes de las pateras y los turistas.
Llevado este concepto a otras facetas del devenir diario, tenemos que plantearnos el caso de a partir de cuándo se dice que uno está harto y no aguanta más o, en otras palabras, cuál es la gota que colma el vaso.  Esta semana, si ir más lejos, los docentes, los discentes y las familias de ambos han dicho basta. Tragaron que diversos gobiernos de dos partidos les congelaran y recortaran en varias ocasiones el sueldo a los docentes, pero no están dispuestos a admitir que encima se les obligue a trabajar más horas y a soportar un hacinamiento vil y tercermundista en aras a la eficacia, la contención y el roce humano (Wert dixit), que hace el cariño.  En algún momento de estos días el/los gobiernos han traspasado la frontera invisible de la paciencia docente. Creyeron que porque era de noche e iban disfrazados de crisis no los íbamos a detectar. Erraron y ahora parece que dan marcha atrás.  Ya veremos si intentan pasar de nuevo ocultos en los bajos de un camión de lápices de colores.

22.5.12

La marea verde en Málaga

Hoy ha tenido lugar la primera huelga general de la educación en toda la historia de la democracia.
El baile de datos está servido con esas fluctuaciones inverosímiles entre el 13 y el 90 por ciento.
En mi centro hemos rondado el 60 %.
Por la tarde muchos compañeros y alumnos hemos asistido a la concentración convocada en contra de los recortes que el/los gobiernos están dando a la educación pública en Andalucía y España.
Todo ha transcurrido con normalidad.  La calle Larios se ha ido llenando hasta que ya no cabía nadie.
Ante la mirada de los policías (¿demasiados?) la gente ha saltado, ha cantado, ha coreado, ha pitado y ha hecho las cosas que se suelen hacer normalmente en este tipo de actos.
También como viene siendo normal, unos cuantos han ido a cortar el tráfico y entonces han empezado a verse porras, viseras de cascos bajadas y carreras de policías.  Al final la sangre no ha llegado al asfalto y nos hemos disuelto como azucarillos en el café rumbo a nuestras moradas, aunque una parte de los asistentes ha tomado rumbo, parece, al rectorado y la plaza de la Merced. Todo en la primera en el peligro de la libertad ciudad de Málaga.
Dos anécdotas finales y una noticia por extensión:
1.- En medio del jolgorio noto que me tocan en el hombro. Pensaba que era algún viejo conocido docente, pero se trataba del ínclito Mocito Feliz, un personaje donde los haya, con el que he departido sobre la injusticia social en el ámbito de la educación y la salud.
2.- Más tarde, ya de vuelta un señor extranjero me ha preguntado en español si sabía inglés. Le digo que sí y me vuelve a preguntar qué fiesta era esa que celebrábamos vestidos con camisas verdes, las caras pintadas y unas ovejitas colgando del cuello.  Le he explicado que somos profesores luchando por la educación contra el gobierno. Piensa el turista que todos son de su condición y que Málaga es una especie de parque temático con burro-taxis, tablaos y cuadros abstractos.
3.- Ya hay gente en el metro de Kioto luciendo el lazo verde a favor de la educación pública en España.





20.5.12

Educación, formación y sociedad

Siempre he entendido que la educación es algo así como el conjunto de conocimientos que debe tener una persona para estar (saber estar) en sociedad.  Esto incluye unas normas básicas de lo que antes se llamaba urbanidad o buenas costumbres y hoy llamamos convivencia: no matarás, no agredirás, no insultarás, no robarás, no quemarás contendedores, no discriminarás, etc.  Además se pide a los ciudadanos y ciudadanas que conozcan los mínimos instrumentos intelectuales que son necesarios para vivir con los demás, tales como leer, escribir (firmar sin huella digital), oír, hablar, sumar, restar, multiplicar, calcular el TAE, usar Mozilla, saber el nombre de los políticos, pintores, escritores y músicos más importantes de la provincia, la comunidad, el país, la Unión y el mundo, aparcar y algunas nociones básicas de geología, derecho, anatomía, geografía, biología, gastronomía, inglés y otras materias simplificadas.

Otra cosa es la formación, que se podría definir como acumulación de saberes de carácter avanzado en múltiples ramas del saber.  Hablamos ya de resolver ecuaciones con dos incógnitas, analizar sintácticamente subordinadas adjetivas sustantivadas, traducir la Eneida, formular química orgánica, saber la capital y la renta per cápita de Kazajistán, reconocer el aparato de Golgi a un golpe de vista, etc.

Entre estos dos conceptos se pueden dar varias combinaciones:
A) personas sin educación ni formación: desastres totales de ciudadanos, que suelen vivir en barrios muy marginales y que constituyen el ochenta por ciento de la población carcelaria. Dejaron la escuela a los doce, no sin antes robar un par de pizarras para hacer una candela. Salvo raras excepciones, estas personas surgen de familias que carecen de educación y formación desde tiempos inmemoriales.
B) personas con educación pero sin formación: ahí anda más de la mitad de la población española.  Son esas abuelitas amables que vivieron tiempos espantosos de penuria, pero que no dudan en hacerle un bizcocho o un potaje de lentejas al primero que entra por las puertas de su casa. También suelen poner a disposición de su hijos/-as, nueras/yernos, nietos/-as sus exiguas pensiones, una vez que estos han pasado a engrosar la cifras crecientes del desempleo. Son la reserva espiritual del mundo.
C) personas con educación y formación: ahí cree estar todo el mundo que ha terminado o empezado una carrera universitaria.  Son personas que van al teatro, ven la 2, leen a Zafón o a Paul Auster y pagan sus impuestos y sus cuotas a alguna ONG.  Muchos lectores de este blog se verán inlcuidos en este grupo.
D) personas con formación pero sin educación:  Se trata de individuos/-as que en muchas ocasiones parten de una situación social privilegiada y que han estudiado en Suiza o en Harvard. Visten a la última, viven en las calles más caras de las ciudades, van a la ópera bajo abrigos hechos con pieles de animales salvajes asesinados, hablan varios idiomas, pero carecen del más mínimo sentido de la solidaridad, la convivencia, la fraternidad y la decencia.  Cuentan que muchos de los jerarcas nazis eran hombres de gran formación y cultura, que escuchaban a Wagner mientras le daban a la palanca del gas.  Los dictadores argentinos lanzaban insurgentes desde los helicópteros recitando versos de Borges.
Hoy día se dedican a la bolsa y arruinan países con un control+z momentos antes de comprarse el último Van Gogh.  Ya lo dijo Serrat en aquella canción: "entre esos tipos y yo hay algo personal".

La escuela pública se encarga (o ha encargado) con mayor o menor éxito de los apartados A, B y gran parte del C.

17.5.12

Educación pública


Permítanme que por una vez me ponga enfático, serio o corporativista.
No quiero aburrirles repitiendo lo que tantos han dicho de tantas maneras: el personal está pagando el pato de los especuladores y los gobiernos están cediendo al chantaje de los mercados y las teorías restrictivas de cierto sector del pensamiento económico. Hasta ahí todo el mundo está de acuerdo prima arriba, prima abajo.
Unos aportan al altar del capitalismo su paro y su impotencia.  Otros colocamos piezas cada vez más grandes de nuestros sueldos y, ahora, de nuestro tiempo al incrementarse el número de horas lectivas. El fuego devorador de los bancos va consumiendo nuestras ofrendas y el humo de nuestros recortes se eleva entre pavesas hacia unos dioses sordos, mudos o, quién sabe, inexistentes.
Inmigrantes, médicos, parados, policías, profesores, pensionistas, alumnos de la enseñanza pública, trabajadores en general están dispuestos ya para la Gran Inmolación.
Por lo que respecta a la educación el colectivo anda ya muy caldeado. Incrementar dos horas lectivas no va a provocar que nadie se muera de sobrecarga de trabajo, pero sí va a dejar en la calle a miles de compañeros interinos cuyas horas asimilaremos.
El funcionamiento de muchos centros puede verse resentido y provocar que falten profesores para atender a alumnos extranjeros, con necesidades educativas especiales o de diversificación curricular .  Puede que no haya profesores para cubrir ausencias y bajas.  Puede que la calidad de la enseñanza pública se vaya al garete, justo ahora que muchos estábamos empezando a ver cambios sustanciales en las metodologías y la organización de centros y aulas.
Por eso va a haber una huelga general de la enseñanza el próximo día 22 de mayo.
Por eso mucha gente que antes no lo había hecho, se va a echar a la calle a protestar.
Por eso muchos vamos a vestir las famosas camisetas verdes, que hasta ahora (por suerte) no estaban de moda en Andalucía.
Por eso esta mañana he oído, por primera vez en más de veinte años de carrera, hablar de encierros y asambleas a las puertas de los centros.
Ha llegado el momento de abandonar las diferencias ideológicas y estratégicas.
Ha llegado el momento de luchar por esa educación que nos permitió a nosotros estar donde estamos y ser lo que somos, seamos lo que seamos.

15.5.12

Vídeo-relato

Mis alumnos de 2º de ESO han hecho este corto para el concurso de video-relatos de Coca-Cola. Era forzoso que no durase más de 60 segundos y que saliera un avión de papel.
Y la semana que viene (que dirían Tip y Coll) hablaremos del fracaso escolar y los recortes.
Se titula ¿Qué?http://www.cocacola.es/videowall/detalle/32bacb0a0ces
Espero que les guste.

13.5.12

La noche de los ecófobos

Una puntualización etimológica antes de empezar: ecófobo significa "el que odia su/la casa", o sea, es un término que me he inventado para designar a aquellas personas que no pueden estar metidas entre cuatro paredes demasiado tiempo y que son propensas a apagar el wifi, la tele y el ipod y que se tiran a la calle a la menor ocasión.
Anoche fue una de esas en las que los ecófobos inundan las calles de las ciudades para ver, oír, comer y beber lo que sea.  La Noche en Blanco de Málaga 2012 estaba de ecófobos hasta la bandera: ecófobos en cola para comprar helado, ecófobos en cola para comer kebab, ecófobos bebiendo rioja, ecófobos en cola para ver una exposición sobre la sábana santa, ecófobos viendo flamenco en el café Central, ecófobos en cola para entrar al museo Picasso...
Como ecófobo aficionado asistí a varios eventos.  El primero, como no podía ser de otra manera, fue la actuación de nuestros ya conocidos Boleros Imperfectos.  Haciendo gala a su nombre, empezaron tarde, aunque por culpa de terceras personas, y les recortaron el show, lo que no gustó al respetable, trasladado ad hoc desde diversas partes de la provincia para oír el monólogo del vendedor de la enciclopedia definitiva del cante flamenco.
Más tarde nos tropezamos con un cuadro flamenco de grandísima calidad, Flamenkura, que tenía encandiladas a unas cien personas o más en el café Central de Málaga.
Y así fuimos rodando por actuaciones teatrales al aire libre, concentraciones de indignados en las que también había monólogos humorísticos y conciertos de rock setenteros.
Al final las estrellas fueron marcando el rumbo de vuelta a la cama de cada cual. Yo seguí a Cástor y Pólux que andaban por el poniente, camino de Nueva York y Jalisco.
Ahí van unas fotos para completar la información.

Cola para entrar a las tantas en el Museo Picasso.

Cola para entrar en la exposición sobre la sábana santa.

Boleros Imperfectos en La Cripta de Gaona.

Plaza de Uncibay atestada.

Barrenderos y futura basura.

Cola tipo kebab.

Vendedor de cartuchos de almendras, toda una institución.

Flamenkura en el Café Central.

Gente cansada junto al Andersen esperando que les cuente un cuento.

Concierto de piano majestuoso.

Monologuista indignado.

Revolución entre la diversión.

Tras uno de los muchos conciertos (plaza del teatro Cervantes).

Final redondo incívico.

11.5.12

Zen y bachillerato

Llegadas estas fechas del florido mes de mayo, me toca hablar y explicar desde hace un par de años El guardián entre el centeno. Esta novela mítica que llevaba en el bolsillo el que disparó a Lennon y que idolatraban un par de asesinos más es una obra maestra.  Y no lo digo yo, lo dice media Norteamérica y medio mundo.  La otra media dice que es un engendro abominable, una vulgar depravación del american dream, obra de un misántropo pijo de Park Avenue, machista, misticoide e hijo de un judío que vendía queso kosher.
Es uno de esos libros que se leen con un interés injustificado, porque apenas pasa nada.  Es reiterativo, pierde el hilo de la narración, carece de principio propiamente dicho (in medias res) y de final... Es un desastre, como la vida misma.  Pero bajo su aparente dejadez estilística y estructural subyace (dicen los críticos y digo yo) una filosofía más o menos zen. Zen en el sentido de que se afrontan las cosas tal como son, en un afán deliberado de cercenar cualquier intento de trascendencia o interpretación. El momento más zen de todo el libro (esto ya es una opinión mía) es la conversación que Holden Caulfield mantiene con un taxista:

—Oiga, Howitz —le dije—. ¿Pasa usted mucho junto al lago de Central Park?
—¿Qué?
—El lago, ya sabe. Ese lago pequeño que hay cerca de Central South Park. Donde están los patos. Ya sabe.
—Sí. ¿Qué pasa con ese lago?
—¿Se acuerda de esos patos que hay siempre nadando allí? Sobre todo en la primavera. ¿Sabe usted por casualidad adonde van en invierno?
—Adonde va, ¿quién?
—Los patos. ¿Lo sabe usted por casualidad? ¿Viene alguien a llevárselos a alguna parte en un camión, o se van ellos por su cuenta al sur, o qué hacen?
El tal Howitz volvió la cabeza en redondo para mirarme. Tenía muy poca paciencia, pero no era mala persona.
—¿Cómo quiere que lo sepa? —me dijo—. ¿Cómo quiere que sepa yo una estupidez semejante?
—Bueno, no se enfade usted por eso —le dije.
—¿Quién se enfada? Nadie se enfada.
Decidí que si iba a tomarse las cosas tan a pecho, mejor era no hablar. Pero fue él quien sacó de nuevo la conversación. Volvió otra vez la cabeza en redondo y me dijo:
—Los peces son los que no se van a ninguna parte. Los peces se quedan en el lago. Esos sí que no se mueven.
—Pero los peces son diferentes. Lo de los peces es distinto. Yo hablaba de los patos —le dije.

La pregunta con que se inicia la conversación es casi un koan, un enigma de los que se sirven los maestros zen de la secta Rinzai para despertar la iluminación del aprendiz. El más famoso koan es aquel que reza: "¿Cómo suena una palmada con una sola mano?". El absurdo de las propuestas de los grandes maestros zen, desde Bodhidarma (Daruma para los japoneses), provoca una ruptura de la lógica "normal" y abre la mente del que busca la verdad que hay más allá de las palabras y las opiniones.
La historia, las conversaciones, las actitudes del personaje narrador son propias de alguien que persigue trascender la realidad, porque, como el escritor, está de vuelta de todo o, como el personaje, acaba de abandonar la infancia y el mundo se le presenta como un enigma sin respuesta. Tanto monta.
Espero que la semana que viene, cuando cuente esto en clase, no explote la cabeza de ningún alumno.

10.5.12

Cara y cruz de la crisis

CARA:
Ayer por la tarde iba tan tranquilo paseando por la calle cuando me crucé con una escena familiar consuetudinaria (como diría Mairena/Machado). Eran una madre, un padre, jóvenes ambos, y un bebé en un carrito. A los veinte metros del encuentro reparé en que aquella situación no era tan normal ni consuetudinaria como pensaba. El padre de esta familia, por el aspecto que tenía, mezcla heteróclita de deportista y rapero, probablemente hace dos o tres años estaría a estas horas subido en un andamio con un palustre y un pañuelo atado a la cabeza.
Me pregunto si Lehman Brothers no son la tapadera de una conspiración internacional para cohesionar las familias (pobres).

CRUZ:
Este gobierno que nos hemos dado se preocupa enormemente por defender las multinacionales españolas (¿pueden ser españolas sin son multinacionales?) y, a ratos, por los bancos españoles, mientras se desvela por "acinturar" a trabajadores, funcionarios y pensionistas.  Lo que quita de los quirófanos lo suelta en las sucursales para que las hipotecas sigan cercenando nuestros riñones. Las tizas que ahorra las invierte en bonos basura. Las pensiones que recorta las usa para pagar sueldos astronómicos de altos ejecutivos financieros.  Lo que ahorra en chopped del Mercadona lo gasta en caviar del gourmet de El Corte Inglés.
No ignoro que esto que acabo de escribir les sonará a demagogia barata y cantinera a los especialistas en economía.  Lo que pasa es que las opiniones de muchos de estos señores y señoras (no todos, los hubo que advirtieron y advierten) están en mi ranking de confianza a la altura de, pongamos por caso, una pitonisa telefónica del canal 114.

8.5.12

Lo público

Con motivo de haber perdido temporalmente el coche por revisión anual, me he echado a lo público, concretamente a los transportes y a los parques.
He aquí unas fotos del paseo público que he dado esta tarde, justo antes de leer este magnífico artículo de José  Luis González Vera, titulado de la misma manera.

Toda las fotos están hechas a golpe de móvil en los jardines del barrio.

Margaritas (supongo).

Papiro.

Algo así como lirios.


Ánades tras capullo.




Mirlo a pie.



Ciruelo.

El mismo.

Flores cuyo nombre ignoro.

Juncos.

6.5.12

Gneisenau

Maniobras de salvamento del Gneisenau
Anoche asistí como selecto invitado al estreno privado de un cortometraje titulado Gneisenau. Casi todos los malagueños conocen la historia de este barco y lo que le pasó en Málaga.  La cuento para los que no lo son o lo desconocen. El resto se puede saltar los dos siguientes párrafos.
El 16 de diciembre de 1900 la fragata S. M. S. Gneisenau estaba fondeada en la bahía de Málaga. Este barco de vapor y velas de 75 metros de eslora (largo) y 14 de manga (ancho) llevaba 457 tripulantes y era el buque escuela de la Alemania del káiser Guillermo II.  Se acercó un temporal de levante y las autoridades portuarias invitaron al comandante Kretschmann a meter el barco en el puerto. No se sabe si por temeridad o por soberbia el comandante declinó la invitación y se quedó en mar abierto a poca distancia del espigón de levante.  Pensaría que un barco que había dado la vuelta al mundo (por cierto, estaba en el puerto de La Habana el día que se explotó el famoso Maine norteamericano) resistiría la pequeñas olas del casi lago que es el Mediterráneo.  Se equivocó.  El temporal rompió las anclas, no hubo tiempo para poner en marcha las máquinas y el Gneisenau se estrelló contra las rocas. Los vecinos de Málaga, sobre todo los humildes pescadores del barrio de la Malagueta salieron con sus jábegas y salvaron a casi toda la tripulación.  Otros lanzaron cabos desde tierra y muchos marinos escaparon desde los mástiles que no se habían sumergido.  El balance final fue de 47 tripulantes (incluido en comandante Kretschmann) y 12 ciudadanos de Málaga muertos.
Las consecuencia de este hecho fueron dos. Una, que la regente María Cristina concedió a Málaga el título de "muy hospitalaria", que reza desde entonces en el escudo de la ciudad. Dos, que tras la riada de 1907, el pueblo alemán regaló a la ciudad un puente que se colocó sobre el río Guadalmedina y que desde entonces se conoce como el Puente de los Alemanes.
Pues bien, esta bonita y trágica historia ha servido para que la productora MangaAncha (low cost productions) haga el cortometraje a cuyo estreno asistí ayer.  Está dirigido y musicado por Antonio Meliveo,   uno de los mejores compositores de bandas sonoras cinematográficas, televisivas y teatrales de España (El camino de los ingleses, Plenilunio, Solas, Padre coraje...). El equipo de MangaAncha lo completan el actor y director Fernando Jiménez y el director de cortos (y sin embargo mi hermano), Rafa Montilla.
El resultado es espectacular e hipnótico con una sabia mezcla de inocencia, tragedia, violencia y solidaridad. Pero hasta aquí puedo leer/escribir. Resulta pelín angustioso hablar de algo que los demás no pueden ver y de lo que apenas puedo contar nada por petición expresa de la productora.  Todavía no está disponible en ningún formato para el público.  Tampoco está en la red.  En breve comenzará el via crucis de los concursos y festivales.  Si asisten a uno de ellos, no dejen pasar la oportunidad de comprobar lo que les cuento.  La fotografía, la música, los efectos sonoros, el montaje, los actores y la dirección artística no les defraudarán.  Si no es así, les devuelvo su confianza.

5.5.12

El consejero de turismo y yo

Permítanme contar una batallita.
Corría el cítrico-futbolísitico año 82 y acaba de entrar en la universidad.  Yo era un aprendiz de filólogo, un escritor en ciernes, un intelectual del poca monta, que paseaba su delgadez y su estupidez por los pasillos y aulas de la facultad de Filosofía y Letras de Málaga con total naturalidad.
Un día al salir de la clase de fonética que nos dictaba un profesor (que luego fue concejal del ayuntamiento y luego director del instituto Cervantes en Nueva York y más tarde diputado en el parlamento andaluz), nos cortaron la salida dos o tres estudiantes de cursos superiores.  Nos temíamos que se trataba de una prolongación extemporánea de las novatadas que habían tenido lugar a principio de curso, pero no.  Empezaron a hablarnos con prisas pero sin pausas de que por primera vez se iba a permitir a los estudiantes de la universidad formar parte del claustro y que pronto habría unas elecciones y que necesitaban gente comprometida que luchara por nuestros derechos y que había un catedrático de historia que había comprado las obras completas de Díaz-Plaja para el departamento y que eso no podía ser, que Franco ya estaba entre lilas y Tejero (insigne malagueño), entre rejas... Se autodenominaban "Estudiantes por el progreso".  Uno de ellos era Rafael Rodríguez, quien más tarde sería alto cargo de Izquierda Unida en el ayuntamiento en el que había sido concejal el profesor de fonética y fonología.
Total, que nos embaucaron y nos hicieron firmar a unos cuantos incautos y allí que aparecí en una papeleta electoral por primera y última vez en mi vida. Incluso tuve que asistir a un mitin y decir unas palabras.  "Estudiantes por el progreso" quería dejar claro que no pertenecía a ningún partido político ni sindicato y que sólo buscaba conseguir y afianzar derechos para los estudiantes. Cuando me dieron el micro yo dije (creo recordar) que era una persona independiente (lo cual no era cierto, como se podía demostrar por mi mera presencia en el escenario) y que no pertenecía a ningún club de fútbol ni cofradía.  Esta declaración de principios mía hizo mucha gracia entre el público asistente, pero poca entre los líderes del movimiento, que era gente seria que se tomaba su labor en serio.  Quizá mi tendencia a la ironía y el sarcasmo han impedido que me decantara por la acción política y siguiera siendo un españolito más, de los que despotrican del gobierno en la barra de un bar o de un blog.
Esta mañana veo que Rafael Rodríguez va a ser nombrado consejero de Turismo de la Junta de Andalucía. Me parece, como he dicho antes, un político serio, que ha demostrado su capacidad de gestión política en otras ocasiones. Seguiré sus pasos para ver si (¿cuando?) me defrauda.  Espero no encontrármelo cortándome el paso en la puerta del instituto para pedirme que vaya con él a vender hamacas, campos de golf o tablaos, aunque, ahora que lo pienso, ya lo he hecho en Japón sin que él me lo pidiera. Está visto que soy un tipo fácil. No tengo arreglo.

3.5.12

Volvieron las oscuras golondrinas

Ya están aquí. Dan un giro delante del balcón ante el cual estoy escribiendo esto y desaparecen.  Luego regresan y traen un poquito de barro inmobiliario con el que retocan el nido del año pasado. Las llamo golondrinas pero no lo son.  No tienen el pecho rojo, sino blanco.  Son aviones o Delichon urbicum.
Las golondrinas y sus primos el avión y el vencejo son los reyes de las tardes de primavera.  También se los ve mucho por la mañana temprano.  Una de esas mañanas de hace años estaba en un examen aburrido y miré por la ventana.  Algunos alumnos estaban en el patio y sobre ellos volaban unas decenas de vencejos enloquecidos con el desayuno de mosquitos. Entonces escribí este poema que aparece en Múltiplos de uno:


     ESTAMPA ESCOLAR


     Una densa telaraña
     de vuelos de golondrinas
     teje un manto que protege
     a los niños de la próxima
     caída del tiempo sobre
     sus dormidas existencias.

     Las fortuitas trayectorias
     trazan signos cabalísticos
     en el cielo limpio y fresco
     de esta mañana de mayo.
     Sólo los niños los miran,
     los comprenden, los señalan
     con sus deditos y ríen.



2.5.12

Un impostor entre bambalinas

Heme aquí que por razones familiares me he visto envuelto en una situación en la que nunca pensé que me iba a encontrar.  Con motivo de la nominación como mejor espectáculo infantil de El fantástico viaje del espermatozoide Jonás, mi hermano, el actor Monti Cruz, y la también actriz Susana Fernández consiguieron invitaciones para asistir a la gala de los XV premios Max de teatro. Y allí que fui de conductor y acompañante.
Por la entrada al teatro-circo Price deambulaban sin alfombra roja actores y actrices de las series de televisión (a la mayoría de los cuales desconocía) y grandes glorias de las tablas españolas como el Tricicle, Fernando Arrabal, José Mª Pou, Julia y Emilio Gutiérrez Caba...  Había tantos que me en uno de los muchos empujones pisé (sin querer) a a Guillermo Montesinos.
Ángel Calvente y El Espejo Negro
tras la entrega de los premios
Luego vino la gala propiamente dicha, que retransmitió en falso directo La 2 de TVE.  Al parecer hubo cortes de algunos discursos de los galardonados, sobre todo en ciertos momentos en los que fueron críticos con la situación del teatro y de la realidad en general.  En último lugar se entregó el premio al mejor espectáculo infantil y ahí fue cuando la cla malagueña empezamos a dar gritos y botes, porque Ángel Calvente se traía el segundo Max, después del que ganó en 2009 por La vida de un piojo llamado Matías.  Parece que ya no caben comentarios como los que hace unos días perpetraron desde algún medio de comunicación. Usar la cultura como alma arrojadiza en los conflictos políticos indica especialmente la catadura moral de quienes lo hacen.  Las gentes del teatro fluctúan entre la magia de las tablas y los palos que les dan la carretera y el olvido. Los, por así llamarlos, periodistas confundieron pagos atrasados por actuaciones realizadas con subvenciones compravotos, esas que siempre se usan para explicar las derrotas políticas reiteradas.
En la salida le hice una foto a Fernando Arrabal y una muchacha me dio un jocosa patada en el culo porque me confundió con un amigo titiritero. También me consideraron parte de la compañía y me felicitaron por las escaleras.  Empezaba a creerme el impostor inverosímil Tom Castro de aquel relato de Borges. Así que poco a poco fui metamorfoseándome en actor, es decir, en alguien que vive las vidas de otros.
Tras la ceremonia anduvimos por las calles desiertas y frías de Madrid en busca de un lugar para comer.  En una cervecería de Atocha vimos luz y entramos. Estaba atestada de taxistas jugando al mus y las tragaperras. En la barra estaba terminando de cenar José Mª Pou, que se agobió con la bulla malagueña y se fue al poco tiempo.
De allí partimos hacia la discoteca en la que se celebraba la fiesta (hacía años que no iba a una (discoteca)).  Ahora la que estaba en la barra era Emma Suárez, a quien también acabamos desplazando amablemente con danzas, oeoés y otras euforias, aunque luego volvió y estuvo brindando con nosotros.
Y así concluyó esta jornada de máscaras, manzanas, triunfo, flashes y malentendidos en la que me vi inmerso como en un sueño o en una comedia sin título.
Telón.

El mileniarista Arrabal que no se llevó el premio.

Y aquí está el impostor con los ojos blanqueados por el flash.