21.10.11

El gudari entre el centeno


Era una mañana fría del diciembre de 1980. Yo iba para el instituto con mi carga habitual de esperanzas, miedos, libros y barrillos. A cierta altura de la acera por la que veníamos los de mi barrio se iban agregando compañeros de otras zonas. Entonces se unió a nosotros Andrés, una de las mentes más privilegiadas de nuestra promoción. Era alegre y musiquero, casi como yo, pero mucho más guapo. Había nacido en Gijón, pero vivía desde casi siempre en Málaga. En muchas fiestas tocábamos juntos temas de los Beatles, a los que él idolatraba y yo sólo adoraba. Le conté lo que acababa de oír en la radio mientras desayunaba. Un imbécil le había dado dos o tres tiros a John Lennon en Nueva York. Se le cambió la cara y siguió el resto del camino entre ensimismado e incrédulo.
Pasó el tiempo. Nuestras aceras se separaron. Yo me fui a la facultad a hacerme escritor y acabé siendo jefe de estudios (cosas veredes, amigo Sancho). Un día me enteré de que Andrés se había metido a picoleto. Me extrañó a medias. Por un lado era, como dije, de lo mejorcito que calentaba asientos en el Sierra Bermeja (y de ciencias, no como otros, que éramos medio místicos, medio poetas, medio cultos, sin muchas pretensiones de hacernos hombres y mujeres de provecho); por otro estábamos viviendo una crisis (¿otra, la misma?) con unos índices de paro espeluznantes. Él sabrá, me dije. Seguro que acaba de general o de ministro en poco tiempo.
Pasaron un par de años más y una tarde de julio estaba ojeando el periódico mientras hablaba con un compañero de la facultad por teléfono. De pronto vi la cara de Andrés. Era una foto reciente, pero era él, no cabía duda, lo ponía en el pie de foto. Una bomba de ETA había acabado con su vida, destrozado el autobús en el que se desplazaba por la plaza de la República Dominicana de Madrid. Nueve compañeros cayeron con él.
Me quedé como se quedó él cuando le conté el asesinato de Lennon.
Años más tarde supe que Mark David Chapman era un fanático de El guardián entre el centeno, esa magnífica novela que este año tengo que volver a explicar.
Los que fabricaron y activaron el coche bomba que mató a Andrés seguro que habían leído algunas de las soflamas racistas y ultracatólicas de Sabino Arana.
Como entonces, no sé qué pensar de este quiasmo intrigante de muerte y literatura.
Y ahora dicen las noticias que todo se acabó, aunque nunca se acabará.
Imagino que los dos andarán por campos de fresas, forever.

20.10.11

Momentos especiales


Pocas veces en una misma tarde, en cuestión casi de minutos, se cruzan dos noticias tan verdaderamente importantes: el fin de ETA y el de Gadafi. Qué desperdicio para los medios, que podrían haber dosificado y ampliado hasta el infinito estas nos buenas nuevas tan cruciales. Pero la vida es así y el azar ha querido chafarles el negocio superponiendo estos dos manjares informativos.
No obstante, creo que desde el punto de vista moral, hay que distinguir entre la muerte anunciada del grupo terrorista, fruto de la trabajo policial, de la aplicación de la ley, del asqueo del pueblo vasco, del apoyo internacional, del anacronismo ideológico y de las fuertes disidencias internas; y el macabro espectáculo que hemos visto en esa camioneta cargada de rabia, sangre y espíritu de venganza.

16.10.11

Espectáculo recomendado


Anoche fui a ver a mi hermano actuar, aunque ya sabía que apenas lo iba a ver, porque se tira casi toda la obra detrás de una capucha negra. Manipula algunos de los títeres de ES-PUTO cabaret, uno de los espectáculos de El Espejo Negro, la compañía que dirige Ángel Calvente desde el 89. A nadie sorprende después de tantos años la maestría en la elaboración y manipulación de las marionetas. Con La vida de un piojo llamado Matías consiguieron el Max y con otras obras, otros tantos premios y menciones.
El cabaret de gomaespuma de anoche es una colección de números disfemísticos, tabernarios, iconoclastas, freudianos, libertarios, antisistema, anarcoides, barriobajeros y antimonárquicos que no dejan, valgan la paradoja o la redundancia, títere con cabeza.
La tenue línea argumental la mantiene una presentadora procaz y malhablada, Marianna Travelo, de la que (a pesar de que ella misma lo dice) pronto olvidamos que es un muñeco y que reparte estopa inmisericordemente a los políticos, al público y a ella misma. Las improvisaciones de ayer derivaron hacia la política municipal, las gaviotas que se acercan por el horizonte político y las obras del metro de Málaga.
Casi dos horas riendo sin parar, salvo en uno o dos números, en los que el lirismo trascendental, e incluso el nacionalismo andalucista, hacen olvidar el tsunami escatológico con que nos inunda durante el resto de la obra.

Y el monte Fuji


Estas dos fotos significan que
a) nunca hay que desesperar, porque más tarde o más temprano la niebla acaba por disiparse.
b) existen lugares en el mundo en los que si te dejas un móvil olvidado, nadie se lo lleva y te lo devuelven en un paquete a tu casa.



Fotos de Fina García Naranjo desde el shinkansen con el móvil y a trescientos y pico por hora. Demasiado bien han salido.

15.10.11

Libro recomendado


44 escritores de la literatura universal, Jesús Marchamalo y Damián Flores.
Una colección muy bien escrita y, ¿en consecuencia/a pesar de ello?, muy divertida. Se trata de 44 minibiografías de escritores internacionales (los españoles e hispanoamericanos ya los trató el mismo autor en 39 escritores y medio). Debe mucho a las Vidas imaginarias de Marcel Schowb, pero la mímesis es productiva y pasas un rato entretenido aprendiendo múltiples curiosidades de grandes mitos de la literatura como Kafka, Sartre, Wilde, Proust, Rilke, Conrad, Byron, etc. Por poner un ejemplo, yo ignoraba que un día en Weimar Rilke se perdió en medio de la niebla, se metió en una casa con la que topó y se encontró dentro a unos japoneses. Anécdotas para trufar las clases de Literatura Universal de las ocho y media de la mañana.

14.10.11

Cuatro lunas


...captadas con móvil y telescopio. La coloración anaranjada es totalmente natural y la pudieron observar todos los selenófilos esta noche y la anterior cuando estaba surgiendo por el este.










12.10.11

Días nacionales


Cada nación tiene su día, el día en que se celebra a sí misma como tal y se mira el ombligo y se pone eufórica y se levanta a las tantas y saca lustre a los tanques (y a pasear a las cabras) y se va a comer a un restaurante atestado en el que nunca te ve el camarero...
En Francia, el país de la razón y la elegancia, conmemoran el brutal, furioso y descontrolado asalto a la Bastilla. En Estados Unidos recuerdan cuando se liberaron del yugo inglés y pasaron a temer las flechas indias. En Italia celebran un referéndum que optó por la República frente a la monarquía. Los británicos carecen de día nacional (y de equipo de fútbol, rugby...), pues celebran cada uno el de su propia "nación": los ingleses, San Jorge; los escoceses, San Andrés, and so on. En Japón es el día de la coronación del primer emperador, que tuvo lugar el 11 de febrero del año... 660 a.C.

En España no podemos celebrar la creación de una nación por varias razones. La primera es que no hay una fecha exacta para marcar en el calendario. España se hizo a base de matrimonios, batallas, anexiones y acuerdos que se prolongaron a lo largo de casi mil años (desde Covandonga hasta 1512 en que se unió Navarra). Además, todavía hay muchos que no tienen claro que España sea una nación o patria común, digan lo que digan los que sí lo tienen claro. Celebrar que todos somos españoles (y que estamos encantados de habernos conocido: Artur Mas y Griñán, Otegi y Mayor Oreja...) puede parecerse a esas fotos de familias mal avenidas, en las que todo el mundo se ríe sin ganas y está deseando que salte el flash.

Seremos de los pocos países del mundo que celebra su identidad basándose en un hecho más o menos fortuito, que ocurrió a miles de kilómetros o millas de la patria propiamente dicha. Cierto que ese descubrimiento tuvo unas repercusiones incalculables, pero en mi modesta opinión, no creo que sea el momento de nuestra historia del que debamos sentirnos más orgullosos. Íbamos a la India y tropezamos con los indios. Fue más un error de cálculo que una proeza militar y/o social. Un poco más (o un poco menos) y no tenemos fiesta nacional, o tendríamos que haber inventado otra.

 Propongo alternativas:
-18 de octubre (1469): boda de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón.
-7 de octubre (1571): batalla de Lepanto, "la más alta ocasión que vieron los siglos" (Miguel de Cervantes, marino herido, recaudador de impuestos y escritor tardío).
-19 de marzo (1812): primera constitución democrática.
-24 de febrero (1981): fin del golpe de estado.
-11 de julio (2010): campeonato del mundo de fútbol.

Otra opción es que liguemos la fiesta a la onomástica y, siguiendo la estela del U.S.A. Independence Day, nos pongamos el pañuelo, el fajín y las abarcas y dancemos jotas con la virgen que no quiere ser francesa, que quiere ser capitana...