10.10.11

Efecto colateral del monte Fuji

Nuestra querida corresponsal en Kioto ha estado este fin de semana en un congreso de lingüistas en Tokio. De vuelta se asomó a la ventana con la esperanza de que el monte Fuji no estuviera, como es su costumbre, oculto tras las nubes. Y hubo suerte. Por primera vez pudo ver su cima elevándose más allá de una gran capa de cúmulos o nieblas densas. Incluso le hizo una foto. Con la alegría se olvidó el móvil en un asiento del shinkansen al que se había desplazado para hacer mejor la foto. Cuando fue a darlo de baja, y una vez superadas las barreras idiomáticas, los empleados de la compañía no entendían qué se les estaba pidiendo. No cabía en sus cabezas que se diera de baja un número por el simple hecho de que el aparato se hubiera extraviado en un tren que transporta miles de pasajeros al día. ¿Por qué iba a quedárselo alguien?
Veinticuatro horas después ya lo han localizado y se lo van a enviar por paquetería a casa.
Made in Japan.

9.10.11

Musicoterapia


Parece ser que la proteína amiloide que provoca el alzheimer queda paralizada ante Vivaldi, Los Chichos o Ravi Shankar. Son legión los músicos de cualquier estilo (jazz, clásica, rock, flamenco...) que llegan a los noventa en plenas facultades mentales. Otro asunto son los que caen en el camino dejando un bonito cadáver intoxicado o autoinmolado.
Me imagino que la música masajea zonas atávicas del sistema nervioso o incluso bioquímico.
La relación de la música con la memoria es bien conocida desde antaño. No quedan lejos los días en que los niños se aprendían cantando los ríos de las Españas y las tablas de multiplicar. El más amnésico de nuestros alumnos y alumnas es capaz de karaokear canciones que ni siquiera entiende. El loro que todos llevamos dentro no puede ser acallado simplemente poniéndole la caperuza de la razón y la disección analítica, que todo lo separa, matiza, cuestiona, etiqueta y clasifica.
El ritmo, con sus repeticiones parecidas a las mareas, las estaciones o los amaneceres, y la armonía, con sus sutiles relaciones similares a los ecosistemas o la gravitación, nos colocan en sintonía con el mundo, la vida y/o la naturaleza.
Hay momentos en los que hay que dejar de desmenuzarlo todo y pararse para recoger los trozos, que se convierten en migajas en cuanto pasan veinte años, que no es poco, a pesar del tango.

Reapertura del observatorio


Es decir, les he quitado el plástico y las sábanas a los telescopios y los he sacado a la terraza. Aprovechando la limpieza del aire, pude hacer estas fotos con el móvil de la Luna al atardecer y luego ya por la noche.





7.10.11

Una parodia recomendable


Se ha escribido un crimen (Teatroz y La Trapería, dir. Juan Manuel Lara)

Sé que no es elegante u objetivo que uno hable bien de obras en las que sale su familia, pero cuando vas al teatro y empiezas a reírte antes de que empiece la función propiamente dicha, pues uno se aguanta y lo dice. Se ha escribido un crimen es una delirante parodia del género policíaco muy bien interpretada por actores con una larga experiencia en cine, teatro y televisión. El par de chistes previsibles y algunos momentos subidos de tono, que sorprendieron a unos pocos menores, no impiden que la trama fluya sin aburrir en ningún momento, siguiendo el paradigma clásico del whodidit, y que alcance momentos de brillante hilaridad tipo Monty Python u otros chanantes hispánicos.
Están hasta el miércoles 12 en el teatro Alameda de Málaga.

Nota: perdón por la foto, la he hecho con el móvil en la puerta del teatro.

6.10.11

Simple, casual


Por muchas razones que no vienen al caso, últimamente ando dándole vueltas a dos conceptos que me atraen cada vez con más fuerza: la simplicidad y la intuición. Algunos ya habrán notado la limpieza de enlaces y distracciones que he hecho en este mismo blog. No hay que ser muy listo para darse cuenta del transfondo zen de esta querencia.
El zen no es especulativo, va al grano, no divaga, no comenta textos, no genera bibliografía propia (otra cosa son los que lo estudian). Propone alcanzar la iluminación tras un largo proceso de anulación de lo circunstancial, a cuyo final se llega así por las buenas, sin aviso, de manera repentina y sorprendente. Unos lo consiguen con un golpe que le da el maestro en el cogote, otros con una flor que cae del árbol o con una respuesta paradójica y/o absurda que hace saltar los goznes del famoso "sentido común".
Hoy ha ocurrido una serendipia zen. Ha muerto el hombre que usó el zen para ganarles el mercado a los japoneses (Steve Jobs) y ha ganado el Nobel un poeta que escribe haikus y apuesta por la naturaleza y lo cotidiano (Tomas Tranströmer).
A los interesados/-as les recomiendo la lectura de Simplicidad de Edward de Bono, en el que aprendí unas cuantas cosas útiles, algunas de las cuales he puesto en práctica en el trabajo.

En un mundo atestado de señales, referencias, hipertextualidades (en esta entrada hay cuatro) canales de televisión, e-amigos, nombres, pronombres, clasificaciones, vericuetos, matices, perífrasis, alusiones, tiendas de todoauneuro, etiquetas, listados, cláusulas, confusión y propaganda, está urgiendo una desparasitación, un criba, una selección natural o artificial, una tabla rasa.
Ya lo dijo don Antonio (Machado):

Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos
y escucho solamente de entre las voces una.

Y es que si no limpiamos la habitación, nunca vamos a encontrar las malditas llaves.


3.10.11

Control de la ira

Vengo del supermercado. Tres señoras británicas me han tenido en la caja cinco minutos porque una de ellas ha ido a la frutería a pesar... ¡una cebolla! He reflexionado en estos términos:
--Si me cabreo, me voy a llevar dos cosas negativas: la pérdida de tiempo y el cabreo.
Así que me he concentrado, he mirado hacia el mar (que sí, que se ve desde la caja, lo juro por Neptuno) y no me he cabreado, pero he acabado perdiendo cinco minutos en el supermercado y otros tres escribiendo esta entrada del blog.
Hace unos días incurrí en ira contra el señor Artur Mas. En aquella ocasión también la contuve, aunque se me escaparon unas gotas al final.
Tengo días.

1.10.11

Inocuidad y desenfado en la política


En respuesta al aluvión de críticas recibidas por sus declaraciones sobre el habla de andaluces y gallegos, el señor Mas dice que se trataba de una "afirmación desenfadada" y que "se ha encontrado tiempo para magnificar y sacar de contexto de forma desproporcionada lo que no era más que un comentario inocuo e inocente".
Imaginemos que todos los políticos se pusieran a expresar "afirmaciones desenfadadas", basadas ya en tópicos, ya en hechos históricos, ya en datos más o menos científicos (como los nazis con los cráneos de los judíos). Lo decía aquel viejo adagio: "El hombre es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras".
¿Puede un político en una tribuna de oradores ser inocuo e inocente? Inocuo es beber agua para curarse una lesión de rodilla, inocentes eran aquellos niños que mandó matar Herodes; pero decir que las personas de un lugar (Cataluña) sacan mejores notas que las de otros (Castilla-León, Galicia, Andalucía) es, cuando menos, tendencioso y, según parece, irritante e insolidario.