
Una buena película de sentimientos y ambientación histórica (en Kobe, concretamente, donde voy sábado sí sábado también), en la que se vuelve a varios temas cruciales en la historia de Japón: ¿cómo el ultranacionalismo militarista pudo llevar a la represión de personas cuyo único delito era tratar con extranjeros o ser cristianos?, ¿cómo cambiaron de parecer tan rápidamente los que antes de la guerra odiaban a los americanos?
En esta ocasión la película ha ido entera en japonés, sin subtítulos ni nada de nada, a palo seco. Como digo, muy bueno han tenido que ser el director y los actores como para que yo me enterara de la trama. Aunque he de reconocer que nuestra corresponsal en Japón me sopló algunos diálogos de los que no entendía absolutamente nada.
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