22.1.11

Libro recomendado













El hombre de Troya (autobiografía), Heinrich Schliemann
Este librito no es propiamente una autobiografía, sino retazos de diarios y textos varios publicados por Schliemann e hilvanados por su mujer Sophia y por Adolf Brückner.
La vida de este hombre es de las que merecen ser vividas. Apostó a un caballo y ganó. Desde que siendo niño vio un dibujo de Eneas sacando a hombros a su padre de la ardiente Troya, Heinrich se prometió a sí mismo descubrir esa misteriosa ciudad que había descrito Homero en la Ilíada. Y lo consiguió. De camino encontró los tesoros de Micenas y desenterró a los reyes que probablemente lucharon en Troya.
Durante mucho tiempo se difundió la imagen de un Schliemann obsesionado, autodidacta y poco serio desde el punto de vista de los serios profesores de las serias universidades prusianas o francesas. Llegaron a rebatir sus descubrimientos sin poner un pie en Turquía.
Obsesionado sí, autodidacta también, pero conforme avanzaba en las excavaciones fue más y más profesional y se hizo rodear de "verdaderos" profesionales que corroboraban sus hallazgos.
No podía ser un loco sin fundamento quien se había hecho millonario comerciando con índigo y té, quien aprendía una lengua en seis semanas (la mayoría de las veces sin profesor) y tenía contactos diplomáticos por todo el mundo, que le facilitaron los permisos de las autoridades de Estambul para excavar en Hisarlick.
Ni que decir tiene que en el libro no se trata ningún aspecto negativo del personaje, como corresponde a una cuasi hagiografía de este tipo.
No obstante, lo que más me interesa es que Schliemann es un caso curioso de obcecación y testarudez constructivas, de romanticismo científico, que rebate la idea horaciana del aurea mediocritas. Una especie de Alonso Quijano, pero alemán. Ambos partieron desde la literatura hacia la realidad. El uno descubrió Troya, el otro nos descubrió a nosotros mismos.
Y es que quien no se moja, no coge peces. O, en otras palabras: hay que lanzarse a la vida, aunque los gigantes sean molinos o arda Troya.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me lo voy a empezar a leer. Gracias.