18.4.13

Difámese

Nada más conocerse que la Junta de Andalucía iba a poner en funcionamiento una ley para expropiar (temporalmente) a bancos y promotoras los pisos vacíos, arrancó la máquina difamadora.  Esa misma noche oí a un contertulio en televisión que esa medida le recordaba mucho al "exprópiese" del difunto presidente Chaves, alias "no me callo ni muerto".  Luego se empezó a difundir el miedo a perder el piso de la playa y de ahí podríamos llegar a la incautación de vehículos, maquinaria agrícola, ropa interior... ¿Quién sabe dónde pararía el rodillo implacable del comunismo totalitario?
Menos mal que pronto se informó al personal de que leyes mucho más duras rigen en países como Suecia, Francia o el bolcheviquísimo Reino Unido.  Y más tarde hemos sabido que allá por el 54  existía una ley del mismo jaez, dictada por el gobierno del generalísimo de todos los ejércitos y firmada quizá con una pluma pasada por el brazo incorrupto de Santa Teresa.  De modo que la ley ni es exclusivamente de izquierdas, ni nos es ajena.  Más bien parece que obedece a una emergencia social, fruto de un despropósito acaparador y especulador, que solo el capitalismo más salvaje acoge y ampara.
Ahora acaba de salir la noticia de que la misma Junta va a asegurar tres comidas a los niños de familias desfavorecidas.  A ver por dónde camina el ataque ahora.  Saldrá a relucir la sopa boba, la beneficencia, la picaresca...
Antes decir cualquier cosa que reconocer que el otro ha hecho algo bien.  Antes embarrar el río que permitir que los otros pesquen.  Antes morir que perder la vida.

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