13.1.13

Retoques ociosos I

Hace tiempo me topé con la famosa aplicación llamada Instagram y no le hice mucho caso.  Eran otros tiempos, otros intereses, otras crisis.
Ahora la he retomado y me he aficionado al retoque fotográfico simplón pero efectivo que propone. Y he aquí una sarta de fotos que han salido de unos cuantos ratos libres que me he tomado (o me han tomado) al azar.

Las hay de temas y lugares muy diversos: de trenes, de Kioto, de objetos, de París, de cielos, de Madrid, de gente, de aviones, de Málaga, de templos zen...  Algunas las conocen ya algunos de ustedes, otras no.  Hay una, incluso, de la que no soy el autor.
A pesar del formato cuadrado que impone la aplicación (y que no es el original de la foto) y de mi falta de pericia, creo que algunas no han salido muy mal del todo.


Templo zen de Kioto (autora: Josefa García Naranjo).

Avión despegando del aeropuerto Charles de Gaulle.

Panel informativo del aeropuerto Charles de Gaulle.

Estanque del templo Rioanji de Kioto.

Lámparas de templo de Kioto.

Banco de madera mojado en el templo zen Rioanji de Kioto.

Puesto de caretas en el santuario sintoísta Yasaka en Kioto.

Cipreses de Japón en el templo Daigoji de Kioto.

Tocadoras de koto en hotel de Kioto.

Torre de Kioto, frente a la estación de trenes.

Salidas del aeropuerto internacional de Kansai (KIX).

Bicicleta aparcada cerca de la estación Saiin de Kioto.

Viga del aeropuerto internacional de Kansai.

Playa de Benalmádena el 7 de enero de 2013.

Lámparas de un edificio de Málaga.

12.1.13

Verba volant

Acabo de ser testigo de un verba volant.  Íbamos por la calle y había un señor mayor sentado en un banco.  Mi padre le ha preguntado:
--¿Qué haces, Antonio?
Y él ha respondido desafiando los límites del nihilismo:
--Nada, aquí, haciendo sombra.
Supongo que será una frase hecha que circula entre el pueblo llano, pero yo no lo había oído nunca (o no recuerdo haberla oído).
Es una cosificación hiperbólica (o una hipérbole cosificadora) equivalente a "multiplícate por cero" o "no tener donde caerse muerto".
Convertir al ser humano en un mero obstáculo de la radiación solar es minimizar su importancia hasta extremos insospechados, lindando ya con el zen más radical.

9.1.13

Apoteosis del ripio

Hace años La venganza de don Mendo estuvo a punto de costarme el cargo de jefe de departamento, cuando un compañero propuso sacarla de la lista de lecturas propuestas para los alumnos.  Con carácter inmediato planteé ante todos mi dicotomía un tanto melodramática y folletinesca: o la obra se quedaba o presentaba mi dimisión con carácter inmediato e irrevocable.  Se quedaron conmigo y La venganza... siguió en la cartelera didáctica.
Esta parodia del teatro romántico tuvo una legión de detractores sobre todo en los años setenta y ochenta.  La intelectualidad más barbuda y comprometida políticamente la consideraba fruto de la vaciedad lingüística, del pseuodohistoricismo burgués, de la opresión de las superestructuras intelectuales del postfranquismo y otras consideraciones tan aburridas y dialécticas, que hacían más divertida si cabe la obra.
Además había en juego una falsa simetría entre los dos dramaturgos asesinados durante la Guerra Civil, el republicano Lorca y el derechista Muñoz Seca:  Leonardo frente a don Pero, Magdalena frente a Bernarda Alba.  No seré yo quien menosprecie el tan representado, comentado, versioneado y alabado teatro del granadino, pero ello no debería ser un obstáculo para saber valorar también la apoteosis del ripio, el anacronismo premeditado y el sinsentido cuasi surrealista del gaditano.
Todo esto viene al cuento de que la próxima semana (sábado 19 y domingo 20) se estrena la versión para títeres que ha pergeñado la compañía El Espejo Negro, dirigida por Ángel Calvente.  Cuando la vea, la comentaré, pero ya, de entrada, muy torcido tiene que salir todo como para que la cosa no sea lo que en Andalucía se conoce como "una pechá de reí".
No prometo ser ecuánime porque tengo familia entre el cuerpo de actores/manipuladores, así que tendrán que soportar (una vez más) mi tendenciosidad premeditada.  Es lo que tiene el ensayismo electrónico, que uno puede decir lo que le plazca y apenas tiene que dar explicaciones.
Las entradas están a la venta aquí:
http://www.teatrocervantes.com/es/genero/teatro/ciclo/99/espectaculo/1281
Y la información de la obra, aquí:
http://www.elespejonegro.com/index.php/espectaculos/gira/la-venganza-de-don-mendo.html

7.1.13

Cuatro notas sobre las rebajas

1.- ¿Por qué las llaman "rebajas" si antes no han sido "bajadas"?

2.- Acabo de ver la otra cara de las rebajas, que podríamos llamar las "postaltas".  Una cola enorme de abuelos, padres y tíos descambiando juguetes repetidos y/o defectuosos.  No se sabe qué es peor si esta aglomeración o la que se sufrió al comprarlos.

3.- Bonitos días para aprender economía real: si no hay demanda (por falta de dinero), crece la oferta.  Si hay ofertas, crece la demanda.

4.- Magníficos días para estudiar psicología: compro lo que no necesito, porque alguien necesita que yo lo compre, porque tengo el dinero para hacerlo y porque hay muchas personas lanzándose de cabeza hacia ello.  La publicidad y su famosa atracción irresistible ya no es válida.  Ver montones de pantalones desordenados no incita a su consumo, lo que incita es que otros individuos los quieren también y se empujan o arañan para conseguirlos.

Novena reentrada

A las reentradas se va acostumbrando uno, como a que le den con una vara verde o a que no le toque la lotería de Navidad.  La costumbre es la madre de la insensibilidad.
En esta novena ocasión los desencuentros han empezado como otras veces, y para que no me llamen traidor a la patria, en el aeropuerto Charles de Gaulle y sus ecos llegaban hasta la mismísima Osaka.
Al ir a facturar, me dicen que no me pueden dar la tarjeta de embarque del vuelo París-Málaga.  Es la primera vez que me pasa, pero bueno, no es tan grave.
Ya aquí, en el control de pasaportes hay un solo policía (¡uno!), mientras que cuando llegué allí había diez.  En este caso nadie podrá achacar el caos al trabajador.
Ninguno de los viajeros que teníamos enlace con ese vuelo teníamos tarjeta.  Nos tuvimos que poner todos a hacer cola, como si hubiéramos estado en Disney o comiendo ostras junto al Sena.
La improductividad de las limpiadoras es proverbial.  Pasean muy lentamente de papelera en papelera mientras hablan con sus hijos, maridos, padres o amantes con el móvil oculto en un bolsillo del uniforme.  Cuando iba al aseo, me encontré en la puerta una tertulia de cuatro personas que impedía el acceso, (una limpiadora con su carro bicúbico, dos "jefas" y un señor apático o hipotenso prácticamente tirado sobre los mandos de una de esas máquinas enormes y ruidosas que limpian el suelo) comentando, con distintos acentos del francés, banalidades sobre fiestas y permisos.

Y mientras tanto en Japón ¿qué pasa?  Nada.  Simplemente lo que se supone que tiene que pasar.  Nada más.  Nada extraño.  No hay gente vestida de anime por la calle, ni samuráis, ni ninjas, ni robots haciendo la colada... (geishas sí se pueden ver en el centro de Kioto).  Aquello es una pura decepción para los frikies, quienes al final descubrirán (supongo) que lo frikie es esto (y no aquello, como en aquel cuento de Borges de los dos que soñaron).  Lo extraño es que aquí pase lo que pasa (por suerte no siempre) y más incluso que tomemos como normal la incidencia y el escollo.
Todo esto me recuerda un artículo magistra de José Pérez que a continuación les enlazo.
http://www.mimesacojea.com/2013/01/10-cosas-que-en-espana-parecen-normales.html

Ya les contaré algún detalle del viaje, pero sin abusar, que algunos y algunas dicen que me pongo muy denso y pesado, como una limpiadora de Charles de Gaulle.


Aeropuerto Charles de Gaulle anoche.
La foto es rarita, porque juega con las luces de las pistas
y las reflejadas en la cristalera.

3.1.13

Del uso del cero

Observo que una cerveza japonesa tiene 0,00 porcentaje de alcohol. Cuando cierta marca española, que triunfa por donde va, sacó su "0,0" empezamos a sospechar que la "0" en realidad tenía un mínimo contenido de alcohol. De lo que deduzco lo que todos ustedes están deduciendo, que los ceros son una cortina de humo.

1.1.13

Agendas

Las librerías y papelerías de Kioto están abarrotadas de agendas estos días, hasta el punto de que han tenido que sacar estanterías a la calle para aliviar el tránsito por los pasillos. Hay agendas de todo tipo: pequeñas para los poco atareados, gruesas para los grandes hombres y mujeres de negocios, de calorías para llevar un control de lo que se come, de libros leídos...
La agenda (como dijo aquel poeta sobre la poesía) es un arma cargada de futuro. Tenemos la esperanza de llenarla de encuentros dichosos, pero al final acaba siendo lo que su etimología latina indica, un listado de "las cosas que han de ser hechas". O sea, que trata de controlar lo que se avecina, con lo que se puede decir que es uno de los pocos instrumentos que ha creado el ser humano para luchar contra el azar, junto con los seguros y los dados trucados.
Yo ya tengo dos (compradas en esta ciudad hace semanas), una para llevar encima y otra en casa, para apuntar las visitas médicas y algunos cumpleaños olvidables. En la pequeña hice una anotación ayer: "Escribir una entrada sobre las agendas en el blog". Voy a tacharla ahora mismo.
Espero que el año que estrenamos hoy llene sus agendas de citas venturosas o, mejor aun, que nos les obliguen a hacer cosas que no sean de su agrado.