14.4.12

Quiasmo enigmático

Desde que esta mañana conocí la noticia llevo todo el día dándole vueltas.  Me sonaba a algo conocido, como un deja vu sutil y erudito. Por fin he resuelto el enigma: un rey matando a un elefante y un principito autolesionándose con una escopeta de caza me ha recordado el elefante que se tragó una boa y que parecía un sombrero en aquel famoso relato de Saint-Exupéry.  He aquí el fragmento:


"Reflexioné mucho sobre las aventuras de la jungla y, por mi parte, logré trazar con un lápiz de color mi primer dibujo. Mi dibujo número 1. Era así:








Mostré mi obra maestra a las personas mayores y les pregunté si mi dibujo les daba miedo.
Me contestaron: "Por qué un sombrero podría dar miedo?"
Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digería un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa, para que las personas mayores pudieran comprender. Siempre necesitan explicaciones. Mi dibujo número 2 era así:










Las personas mayores me aconsejaron dejar de lado los dibujos de serpientes boas abiertas o cerradas, e interesarme en cambio en geografía, historia, matemática y gramática. Es así como abandoné, a la edad de seis años, una magnífica carrera de pintor. Había sido desalentado por el fracaso de mi dibujo número 1 y de mi dibujo número 2. Las personas mayores no entienden nunca nada por sí mismas, y es cansador, para los niños, darles una y otra vez explicaciones.
Tuve entonces que elegir otro oficio y aprendí a pilotear aviones. Volé por todo el mundo. Y la geografía, efectivamente, me sirvió mucho. Sabía distinguir, del primer vistazo, China de Arizona. Es muy útil, si uno está perdido durante la noche".

Ignoro qué moraleja pueda aportar este cruce de noticias el día que se celebra la proclamación de la II República.
Puede que el rey quiera volver a conducir helicópteros porque nadie entiende sus hazañas cinegéticas, o porque es preferible matar paquidermos que yernos.
Puede que el nieto haya lanzado un mensaje simbólico y críptico queriendo, como el abuelo, disparar sobre especies en vías de extinción.
Y la reina celebrando la Pascua ortodoxa en Grecia, el país al que más se la han hecho (la Pascua) los ortodoxos de la economía del mercado.
Cualquiera sabe. Es lo que tenemos los adultos, que no entendemos bien por nosotros mismos y necesitamos que un niño extraterrestre, un poeta o un telediario nos explique lo que son las cosas que pasan o suceden.

Hanami 2012

El año pasado estuve allí, pero éste me ha resultado imposible coincidir con el espectáculo natural y social de la floración de los cerezos o sakura.  Así que nuestra corresponsal en Kioto ha enviado estas fotos para que los occidentalitos podamos disfrutar también (aunque en 2D y sin perfume) del hanami ("ver las flores") 2012.
 



Como se puede ver, el personal se tira a la calle en desbandada.
He aquí tirados por el suelo un par de tópicos sobre los japoneses
(seriedad, asociabilidad, amor enfermizo por el trabajo...)




Cambien los edamames (soja) por aceitunitas (u olivas)
y díganme si no se parece eso mucho a cierto país que se las da disfrutón.





11.4.12

La dignidad del poeta

Sucede que estás tan tranquilo borrando spam, como quien barre un patio, y en medio de la hojarasca te encuentras un pendiente perdido o una moneda reluciente.
Este vídeo en el que Luis Pastor recita de corrido un poema pluriautobigráfico es un canto a la dignidad, una guantada con mano a las modas, a la banalidad y al conformismo.
Y es que el poeta puede ser muchas cosas: el vate místico, que trasciende la realidad y renueva el mundo con su palabra; el rimador ensimismado en su ser, en su obra y en su cuitas; el exquisito elucubrador onanista que dormita y sueña en su torre de marfil o, al fin, el hombre de hueso y carne (más hueso por el hambre, que carne) que expone, reivindica, lucha y denuncia.
Los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI fueron tiempos de desprestigio de la figura del cantautor.  Se consideraba que era una reliquia del pasado, un tipo con barbas, culto pero mal vestido, con una silla y una guitarra, que había cumplido su tosca misión durante el tardofranquismo y la transición y que fue barrido por el viento de esa importada modernidad de hombreras, laca, sintetizadores y guitarras mal tocadas.
Pero henos aquí de nuevo en una encrucijada de malos tiempos, esos que, a pesar de lo que dijo Bertold Brecht, son tan buenos para la lírica.
Disfruten de unos momentos de verdad poética de la buena:
http://www.youtube.com/watch?v=Amw_LBimEew&feature=share

9.4.12

Sobre el sacrilegio

Una vez juzgado, escarniado, asesinado, descendido, amortajado, enterrado y resucitado el Mesías, la inmensa mayoría de los que ayer vitoreaban cirios, tronos, cabras y cornetines han plegado su fe y sus sillas y proceden a volver a su vida agnóstica, aconfesional, cuando no directamente atea.
Parte de la Iglesia anda un poco mosca con la cosa de las procesiones y el boato.  Recuerdo una tímida polémica que se dio en Málaga acerca de la improcedencia de que desfilaran fuerzas militares, tan parecidas a las que escoltaron al nazareno a su cadalso extramuros de Jerusalén. La voz del pueblo se alzó y volvió a anteponer la costumbre a la fe y la tradición, al mensaje pacifista del evangelio.
Ha circulado estos días por las redes un vídeo de la cofradía de Dar Vather y algunos se han sentido heridos en su fe.  La parodia religiosa es tan antigua como las mismas religiones. Plauto se cachondeó a base de bien de los dioses romanos Júpiter y Mercurio en su obra Anfitrión. Miguel Ángel se mofó de su odiado Papa Julio II, colocando gran parte de las figuras del Juicio Final desnudas, enseñándole el trasero, culo o posaderas y coló personajes de la mitología clásica, como Caronte o las Sibilas en la capilla Sixtina. Y sumen a nuestro amigo Brian (falso vecino de Belén), a los dibujantes del cómic de Mahoma, al chef teológico Javier Krahe o al pobre Salman Rushdie, que osó insinuar que el maligno anduvo dictando suras del Corán al Profeta.
La Iglesia Católica (a pesar de que "católico" significa "universal") hasta hace poco no fue muy amiga de respetar las ideas y fes del resto del universo.  No es que se riera de ellas, es que las prohibía, las anatemizaba y las quemaba si se terciaba.  Y algo queda.   Este Viernes Santo el obispo de Alcalá de Henares ha declarado en el Triduo Pascual que "aquellas personas llevadas por ideologías que acaban por no orientar bien la sexualidad humana piensan ya desde niños que tienen atracción por personas de su mismo sexo, y a veces para comprobarlo se corrompen y se prostituyen o van a club de hombres nocturnos os aseguro que encuentran el infierno [...] algunos de estos niños atraídos por la homosexualidad, que han sido abusados en sus propias familias".
Dice el Evangelio que cuando un grupo de personas fue a lapidar a una adúltera, Jesús propuso ordenar las pedradas con aquella famosa frase: "El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".
Si la Real Academia define "sacrilegio" como "lesión o profanación de cosa, persona o lugar sagrado", habría que ponerse con el bisturí semántico a averiguar si la fe es más sagrada que la libertad o viceversa.

6.4.12

Muerte bajo las aceras

Hoy se conmemora la muerte del hijo de un Dios.  No es la primera vez que sucedía en la historia de las religiones. El dios padre fenicio, por poner un ejemplo, tuvo un hijo único, Ieoud, con una virgen humana llamada Anabret.  Para salvar a la población, un buen día el dios padre engalanó a su hijo y lo sacrificó. La historia está llena de dioses que mueren y resucitan como, Osiris, Dionisos y Adonis.
Pues bien, coincidiendo con la efeméride de muertos que regresan, me encuentro con esta foto de trece asesinados durante la Guerra Civil en Espinosa de los Monteros. No quiero ponerme a bramar por la injusticia y la impunidad de estos crímenes (otros lo hacen más y mejor que yo).  Lo que me llama la atención es que no están en un barranco perdido, ni en un recóndito bosque, ni enterrados en el mar (como cantó Alberti e hicieron con Bin Laden), sino debajo de la acera de una calle cualquiera, a poco más de un metro de profundidad, a, como quien dice, dos palmos de donde ruedan los carritos de bebé, de donde caen los chicles y heces caninas, de donde se gastan las suelas de los caminantes, de donde se depositan suavemente las hojas del otoño.  
Ya lo dijo Quevedo en los dos últimos versos de un memorable soneto:

                 ...y no hallé cosa en que poner los ojos, 
                que no fuese un recuerdo de la muerte.


3.4.12

A vueltas con la Semana Santa

Hace tres años escribí esta entrada, (http://montecoronado.blogspot.com.es/2009/04/que-es-la-semana-santa.html).  Considero que estoy de acuerdo conmigo mismo en lo que en ella se dice.  No sé si eso es malo, quiero decir, que me resulta preocupante no haber cambiado de opinión en tres años.  Me estaré haciendo joven, o sea, vehemente e irracional.
Al final de la entrada (en la salida) se alude a una polémica que se desató aquel año por la pertinencia o no de que los cofrades lucieran un lazo blanco contra el aborto, propuesta que fue paradójicamente abortada.

El hecho de que no haya escrito nada sobre la Semana Santa desde entonces ha venido motivado por que (1)  he invertido estos días sagrados en viajar, usualmente hacia oriente.

Vayan estas fotos como ilustración de tres aspectos muy específicos de la Semana Santa de Málaga:

a) Los limones "cascarúos" que se comen con sal y/o bicarbonato.  Para contrarrestar la acidez extrema de la pulpa, que se carga parte del esmalte dentario, se suele ingerir también la parte blanca de la cáscara.  Es como un tequila sin alcohol.


b) "El Cautivo", un Cristo de gran devoción popular en Málaga, sobre todo en el barrio llamado de La Trinidad.  He investigado infructuosamente qué relación puede haber entre este barrio, este Cristo y un cautivo del siglo XVII que conocía Málaga y que se llamó Miguel de Cervantes.


c) El concepto difuso de las palabras "papelera", "civismo" y "limpieza" que tienen foráneos y autóctonos.  Mientras admiran la belleza barroca, acumulan bajo las sillas bolsas de plástico del Mercadona con tetrabrices de zumo de  melocotón.
Poco has cambiado, España, desde las miserias y relumbrones del Barroco.



1.-  (Nota para mis alumnos) Ahí tenéis un ejemplo de "por que" separado y sin tilde, de esos que son tan difíciles de ver en estos días.

1.4.12

De cara al pasado y al futuro

Lo que me ha pasado esta mañana es una mezcla anómala de tecnología e introspección personal.  Navegando por esos mundos de Dios di con un vídeo de Manhattan Transfer en el que interpretaban "Birdland".  Este fue un grupo que siempre me gustó por sus portentosas voces y la alegría que transmitían en discos y directos (aunque yo nunca los vi en persona).  En el menú de Youtube esta actuación de 2011 en Polonia está al ladito de otras de los años 80.  El contraste físico de los cantantes es brutal.  Parecen sus propios abuelos.  
Y mientras vagaba por estas disquisiciones sobre el paso del tiempo y otros manidos tópicos concomitantes, vislumbré algo que me sorprendió. Era un rostro que me resultaba familiar, un tipo al que conocí no sé cuándo, algún famosillo que se había colado entre el público o algún invitado entre los músicos. Pero no, al final lo vi claramente: era yo mismo, reflejado en la satinada pantalla del nuevo dispositivo multimedia.  Allí estaba, veinte años también más tarde, mirando cómo seguían divirtiéndose aquellos cantantes que, a pesar de lo que ha llovido (o no), tienen las voces en forma y podrán decir cuando salgan del ciclo de las vidas: "Sí, envejecí, se me cayeron los dientes, el pelo y los pechos, pero estuve toda la vida haciendo lo que quería, que me quiten lo cantado".  Entonces acabó el vídeo y me quedé frente a mí mismo, con los cascos puestos, como una especie insecto innominado, que quizá acababa de comprender algo.  Algo que todavía no estaba muy claro en qué consistía, pero que tenía que ver con apagar la tablet, salir a la calle y vivir lo mejor que se pudiera.