25.3.11

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Taquillas refrigeradas...

...en un centro comercial de Kioto.
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Libro recomendado


La presa, Kenzaburo Oé
Sorprendente, contundente, breve, impactante, sereno y brutal relato del premio Nobel. Desde el punto de vista de un niño, Oé reflexiona sin reflexionar, muestra sin enfatizar, demuestra sin argumentar el horror de la guerra, la bondad y la maldad del ser humano, la fuerza de la naturaleza y la inoperatividad de la burocracia. ¿Quién puede meter más en tan pocas páginas?

23.3.11

Varias metonimias/ejemplos del último viaje a Japón


1.- Entramos a comer en un pequeño y barato restaurante de soba y udon, que son distintos tipos de fideos o pasta. Había una máquina de tiques para pedir la comida, pero, sabedores de que no entendíamos los textos que acompañaban a los platos, en la carta se explicaba en inglés detalladamente el procedimiento e, incluso, se ofrecía a los extranjeros pedir la comida señalando universalmente con el dedo. Lo más curioso, sin embargo, era que esa explicación iba encabezada por una disculpa que nadie les había pedido: "Nuestro personal no habla bien inglés".






2.- En la puerta de una casa del barrio se podían ver dos bonsáis de considerable tamaño, cuyo precio no alcanzo a imaginar. Allí estaban, en medio de la calle sin ningún tipo de protección ni vigilancia. Y no estaban en un pueblecito perdido de las montañas, sino en Kioto, una urbe más de un millón de habitantes.


3.- Estaba yo en la puerta de un centro comercial tomando un tentempié consistente en cacahuetes mezclados con pescaditos secos en salsa de no sé qué (una delicia). De pronto, el guardia de seguridad, un hombre de avanzada edad pero diligencia juvenil, se dirige hacia el aparcamiento de bicicletas para colocar absoluta y totalmente alineada una bici que acababa de dejar un ama de casa que transportaba a dos niños de pocos años (uno delante y otro detrás). Una vez alineada la bici, volvió hacia su puesto, pero antes se detuvo repentinamente y se agachó. Por un momento pensé que se me había caído al suelo (¡horror!) algo de lo que estaba comiendo, pero no. Se trataba de una simple hoja de planta, una minúscula hoja verde que en otros lugares del mundo se podría considerar adorno en lugar de basura.


4.- Volví a comprobar la distancia de seguridad que se deja entre la línea de detención de los automóviles y el paso de los peatones (y bicicletas).


20.3.11

El éxtasis de las paradojas


Las paradojas están elevándose a la enésima potencia y amenazan con estallar y provocarnos una irreversible pérdida de masa encefálica.
Hace años Gadafi era un perverso terrorista que hacía explotar aviones sobre nuestras civilizadas cabezas. Luego fue una especie de socialista loco que paraba los pies a los malvadísimos integristas islámicos. Acampaba con sus jaimas en nuestros palacetes y todo era algo exóticamente soportable. Luego vino la e-revolución de Túnez y Egipto y volvió a ser un tirano execrable. Pero nadie hizo nada (serio). Y cuando el sátrapa del petróleo iba a acabar con el 68 árabe, llamamos a la caballería y allá que vamos a bombardear quirúrgicamente. Entonces surgen los "escudos humanos", que viene a querer decir "gente que no quiere que le tiren bombas desde aviones o barcos lejanos".
Y las izquierdas dicen que no, que no podemos ir por ahí derribando dictaduras a posteriori. Y casi parece que la apoyan, como Ortega y Chávez.
Y los chinos dicen que tampoco, que solo ellos pueden entrar con tanques en las plazas.
Y las derechas dicen que se acabó, que no podemos permitir que ese señor cuya mano estrechaban hace unos días machaque a su pueblo. Otros sí, pero este y ahora no.
Y se permite entrar en Bahréin a las tropas saudíes para sofocar una revuelta como la de Libia.
Y el centroderecha alemán se hace ecologista de la noche a la mañana, electoralmente hablando.
Y Japón llora, pero no lo vemos (lástima para los difundidores de morbo). Y la gente huye en desbandada de Tokio, pero es mentira, es una foto de trabajadores entrando en el metro.
Y la energía nuclear es mala, pero "más malo es robar" petróleo a cañonazos, o pagarlo.
Y Zapatero se niega a bombardear Bagdad, pero no Trípoli.
Y así las cosas, quizá ha llegado el momento de empezar a asumir que la paradoja es la única ley vigente en el universo humano y acostumbrarnos a vivir con ella, con paciencia, aceptándola, comprendiéndola, acariciándola por las noches, amándola si hace falta.

19.3.11

Boleros imperfectos


Hace muchos años todos éramos muy delgados, muy graciosos, muy hirsutos y muy imbéciles. A día de hoy casi todos nos hemos despojados de estos cuatro atributos (unos del primero, otros del segundo y casi todos de todos). En otras palabras, antes éramos unos perfectos adolescentes y ahora somos unos imperfectos señores camino de la mitad de nuestra vida (laboral), que dijo el Dante.
Anoche, tras un largo rosario de aplazamientos de índole diversa, pude asistir a un concierto de "Boleros Imperfectos". Se trata de un trío músico-humorístico, que debe gran parte de su genio e ingenio a Eduardo Retamero, conocido en este blog como "El comentador de Ocaña" (1), quien ha conseguido no desprenderse de la hirsutez, ni de la delgadez, ni de la gracia, pero sí de la imbecilidad, consistente, como todos ustedes saben, en no hacer lo que uno quiere, en dejarse consumir por la frustración y el reconcomio.
"Boleros imperfectos" ofrece gratis (repito, gratis) una altísima calidad literaria y musical, a base de contar/cantar historias divertidísimas sobre el consumismo en la vida marital, el matrimonio del clero, la sodomía batracia medieval, la duración del orgasmo del urogallo o un inculto concejal de cultura que quería ser de urbanismo, que no es lo mismo.
Quienes lo conocen repiten (no se cabía en el Irish Swan de La Cala del Moral). Quienes no, salen con una sonrisa y cara de sorpresa. Unos de éstos me comentó al salir: "¿Y pagaremos dinero por ver a gente que no vale ni la mitad?"
Así pues, ya lo saben, quienes pasen por Málaga y sus alrededores, estén al tanto por si este profesional, pero esporádico trío tiene prevista una actuación y no se la pierdan.

(1) Como saben los diez o doce fans del guadianesco grupo Talycual, Edu era uno de sus creadores, junto a J.M. y un servidor. Siempre digo que él era "Tal", yo era "cual" y J.M. era "y", dado sus escasas dotes instrumentales (en aquellos entonces, ahora es un consumado guitarrista con un tema publicado en Souvenires).

16.3.11

Que cunda el zen


Muchos saben que Fina, mi mujer, está ahora mismo en Japón. Ha ido a trabajar hace unas semanas y para eso se va a quedar allí. Pensar en dejar el país ahora mismo supondría un acto de insolidaridad, impropio de su manera de ser y del amor y agradecimiento que siente por esa tierra. Y yo la apoyo.
Cuando salí hace unos días del aeropuerto de Kansai no tenía una idea exacta de la magnitud de la tragedia ni tenía información sobre el posterior problema de Fukushima. No me quedé porque quise hacer como los japoneses y acudir al lugar donde están mis obligaciones, que por suerte para mí, está tan lejos de radiaciones y tsunamis.
En diversos correos y conversaciones ella me está pidiendo que explique que los medios están magnificándolo todo y que las televisiones japonesas resultan menos estresantes que las occidentales. En Kioto, Osaka, Tokio, Hiroshima, Yokohama y otras muchas ciudades la vida sigue con pocas alteraciones. Hoy, por ejemplo, ha ido a comprar arroz y no había.
Es sumamente importante para ellos no perder la calma. Dejarse llevar por compras compulsivas, histerias colectivas, gritos y alaridos no va a solucionar ni la reconstrucción y recuperación de cuerpos, ni el control de las fugas radiactivas.
No quiero saber qué tajada está sacando quién en este asunto. Por lo pronto ayer vi un anuncio de una compañía telefónica española proponiendo sms para ayudar a las víctimas. ¿Se quedarán con algún porcentaje de lo que cobran? Pero qué solidarios son con los lejanos y qué herméticos (manténgase a la espera, pulse 1, todos nuestros operadores están ocupados) con los clientes.

Está nevando en Kioto.

La nieve blanca
cubre la blanca arena
de Rioanji.

Vaya, me ha salido un haiku.

NOTA: No, yo no estoy allí y mucho menos en mangas cortas. La foto es de agosto de 2008.